Ahora, podemos ver los cambios evolutivos de la sociedad romana en diferentes planos que tienen que ver con el desenvolvimiento cotidiano de los habitantes de sus tierras. Lo podemos ver desde los agricultores (que eran el núcleo de la sociedad) y sus tareas y herramientas hasta la evolución misma de las tácticas de guerra, el comercio, la religión y la organización política.
La agricultura comenzó siendo muy primitiva pero racional, con uso de tierras en alternación ternaria y cuaternaria, con mejoras del arado de tronco tradicional al de ruedas importado de las Galias cerca del II a. C. otras herramientas que se usaban eran la hoz, la guadaña, rastra, rastrillo, azada, cuchillo curvo de podar, entre otras ¿no? Los cultivos iban desde cereales como el trigo, legumbres, hortalizas, plantas frutales, vides y olivos (estos dos últimos importados). Si bien la ganadería no se destacó mas que en algunas regiones del Samnio, fue una actividad en creciente desarrollo en épocas cercanas al imperio. Además los animales eran utilizados como tracción (vacas y bueyes) y como elementos de carga (caballos, mulas y asnos).
Hubo otros elementos incorporados con la evolución y la expansión de la república romana como el molino de agua, pero los datos inciertos y poco precisos responden a la falta de historiadores y de material escrito que nos haga llegar novedades al respecto. Catón en el siglo II a. C. nos escribía sobre las costumbres pasadas y las actuales, pero pasan dos cosas: por un lado que no hay fechas ciertas ni maneras de comprobar que lo que no vivió el escritor y que nos trasmite no sea tan certero como se plasma; y por otro lado no sabemos cuan objetivo fue al escribir.
En lo que respecta a la relación entre trabajadores y tierras, como ya lo halamos en le comienzo de los tiempos de Roma, lo más probable es que el ager publicus fuera del estado y que los campesinos trabajaran esa tierra estatal, y a medida que se iba expandiendo fue ganando fuerza el campesinado. Aún así, la tierra estatal fue el primer paso al desarrollo de la propiedad privada de la tierra. Las primeras tierras de los romanos no superaban las dos yugadas en torno a sus establecimientos. Pero cada gens tenía el derecho de explotación, derecho que se amplió a los plebeyos en tiempos de Licinio y Sextio. De todos modos la diferenciación entre propiedad privada y propiedad estatal se iría desdibujando dado el siguiente mecanismo: luego de tomar alguna región, los censores reunían a los interesados en ocupar tierras y subdividían las mismas. Los territorios más grandes solían quedar en manos de acomodadas familias, y las más chicas al resto. Los possessores sólo tenían el derecho de explotación del agro concedido para usufructo con el deber de pagar al estado un vectigal (impuesto en producto), por lo cual con el transcurso de los años la diferencia entre público y privados, sobre todo después de que muchos de esos posesores desfilaran por el gobierno se hizo muy difícil de demarcar. Así el reparto y usufructo de las tierras habían generado una relación compleja de productores agrarios: por un lado ricos terratenientes que consideran privados los agros públicos, pequeños trabajadores por el otro, y minúsculos labradores sumidos en grandes deudas por el otro. Entonces los deudores eran expropiados y la tierra servía para otra triquiñuela de ese estilo, y los endeudados terminaban por alquilar parcelas a los ricos terratenientes o a trabajar para ellos sus terruños.
Aún así los ricos terratenientes en los primeros decenios de la república y algunos años más, los mismos beneficiados de las tierras cultivaban con sus propias manos. Esto explica lo primario del sistema agrícola y de esclavismo. Era más un sistema clientelista que esclavista. Pero no faltará mucho para que esto cambie.
Al trabajo sucedía el descanso, ocurría cada ocho días. Las actividades cesaban y se disfrutaba del nonae, permitiendo al campesino hacer las compras en la ciudad y otros asuntos. Las fiestas cumplían un rol fundamental también, la más importante si se quiere era la Paganalia (de pagus), donde adornaban los animales de trabajo y se sacrificaban otros en honor a dioses paganos que ya contaré de que se trata.
Pero claro está que si bien la agricultura fue la base de la sociedad romana, no por eso debemos excluir a sectores como el artesanado. Se los dividió en la época de los reyes según oficios y más cerca de los años que estudiamos según colegios. Pero su impronta la podemos ver en cada una de las construcciones llevadas a cabo hasta nuestros días: en los templos, adornos, cloaca máxima, pinturas y tumbas. Posiblemente los artesanos más especializados fueran o etruscos o griegos, pero la idea que tiene que quedar clara es que existía esta actividad y que se iría perfeccionando con e paso de los decenios. Pero hubo un momento en que las producciones pictóricas y constructivas cesaron, y fue con el paso de la monarquía a la república. ¿Por qué? Seguramente se explique por lo que ya sabemos. Hilemos un poco, los monarcas, los últimos tres habían sido etruscos. Habíamos dicho que este pueblo tenía un gran desarrollo de producciones artesanales y muy calificadas. Ni bien entramos en tiempos de la república los encargues y las producciones artesanales disminuyeron considerablemente. Entonces con qué tiene que ver. Con la ruptura con el pueblo productor. La república sería mucho más modesta y austera. Austeridad que sería motivada por los períodos de guerras que tendrían a los artesanos e incluso a algunos esclavos pendientes de la fabricación de armas antes que de artes. El artesanado romano dependía básicamente de sí mismo: sus producciones eran vendidas por sí mismo, hecho que no cambió hasta que el comercio interno comenzó a tomar importancia.
En los primeros tiempos de Roma (como en muchas otras urbes y pueblos laciales) el comercio se daba en los nundinae y suponía el intercambio de artesanías (vajilla, utensilios) por elementos de la tierra. Esta forma evolucionó raudamente alcanzando la interacción entre esos comercios locales haciéndose común el intercambio entre localidades distintas. Se daba en los centros religiosos por lo cual suponía también un intercambio de cultura recíproca. En roma alcanzó también la vía marítima a un nivel muy primario, pero se vio truncado su desarrollo por las guerras contra la poderosa Etruria. Otro tratado del sigo IV con Cartago dejó a Roma alejada de las costas de África, España y otras tantas pero no por malas negociaciones, sino por desinterés en la actividad. Incluso tengamos en cuenta esto: los romanos capturan Ancio ¿recuerdan? En esta arremetida capturaron las naves en el puerto de la ciudad. ¿Suponen ustedes que hicieron uso de ellas? ¿Suponen que copiaron los planos y pensaron en desarrollar el comercio de ultramar? No, ¡las quemaron y con los mascarones de proa adornaron el foro romano! Sin ponernos en posición de fatalismos, hay que entender que parece impropia de una civilización la falta de raciocinio y decisión al desarrollo del comercio, base de las grandes potencias mundiales hoy y hace miles de años. Pero los dioses tenían para la ciudad de la loba otro destino más próspero e interesante.
Incluso el desarrollo de la moneda fue tardío. En el caso de nuestra ciudad ocurría en tiempos de poco desarrollo que se usara para el intercambio el valor de los bueyes y las ovejas: 1 buey = 10 ovejas. Luego se implementó el peso en bronces, y cerca de mediados del siglo IV se usó el as, primera moneda de uso corriente que equivalía a 1 libra de bronce. Teníamos también así los semis (1/2 libra), los uncia (1/4 de libra), etc. Luego sufrió devaluaciones.
La moneda de plata propiamente dicha fue acuñada luego del 268 y fue por necesidades comerciales con la Italia meridional. Ellas eran el denarius (10 ases) y el sestertius (2 ½ ases). Para la de oro deberemos esperar aún unos cuantos años más. Del término denarius derivará la palabra dinero, sinónimo de moneda.
En una página encontré algo muy interesante que diría Aristóteles en referencia al uso de la moneda. Constituye un importante factor de civilización. Así lo entendió al decir que “la moneda ayudaba al desarrollo del comercio, al tiempo que era un instrumento de justicia y un correctivo de los desequilibrios que surgían en la comunidad social”. Interesante ¿no? Saquen sus conclusiones, así estaba Roma a mediados del siglo IV a. C.
La agricultura comenzó siendo muy primitiva pero racional, con uso de tierras en alternación ternaria y cuaternaria, con mejoras del arado de tronco tradicional al de ruedas importado de las Galias cerca del II a. C. otras herramientas que se usaban eran la hoz, la guadaña, rastra, rastrillo, azada, cuchillo curvo de podar, entre otras ¿no? Los cultivos iban desde cereales como el trigo, legumbres, hortalizas, plantas frutales, vides y olivos (estos dos últimos importados). Si bien la ganadería no se destacó mas que en algunas regiones del Samnio, fue una actividad en creciente desarrollo en épocas cercanas al imperio. Además los animales eran utilizados como tracción (vacas y bueyes) y como elementos de carga (caballos, mulas y asnos).
Hubo otros elementos incorporados con la evolución y la expansión de la república romana como el molino de agua, pero los datos inciertos y poco precisos responden a la falta de historiadores y de material escrito que nos haga llegar novedades al respecto. Catón en el siglo II a. C. nos escribía sobre las costumbres pasadas y las actuales, pero pasan dos cosas: por un lado que no hay fechas ciertas ni maneras de comprobar que lo que no vivió el escritor y que nos trasmite no sea tan certero como se plasma; y por otro lado no sabemos cuan objetivo fue al escribir.
En lo que respecta a la relación entre trabajadores y tierras, como ya lo halamos en le comienzo de los tiempos de Roma, lo más probable es que el ager publicus fuera del estado y que los campesinos trabajaran esa tierra estatal, y a medida que se iba expandiendo fue ganando fuerza el campesinado. Aún así, la tierra estatal fue el primer paso al desarrollo de la propiedad privada de la tierra. Las primeras tierras de los romanos no superaban las dos yugadas en torno a sus establecimientos. Pero cada gens tenía el derecho de explotación, derecho que se amplió a los plebeyos en tiempos de Licinio y Sextio. De todos modos la diferenciación entre propiedad privada y propiedad estatal se iría desdibujando dado el siguiente mecanismo: luego de tomar alguna región, los censores reunían a los interesados en ocupar tierras y subdividían las mismas. Los territorios más grandes solían quedar en manos de acomodadas familias, y las más chicas al resto. Los possessores sólo tenían el derecho de explotación del agro concedido para usufructo con el deber de pagar al estado un vectigal (impuesto en producto), por lo cual con el transcurso de los años la diferencia entre público y privados, sobre todo después de que muchos de esos posesores desfilaran por el gobierno se hizo muy difícil de demarcar. Así el reparto y usufructo de las tierras habían generado una relación compleja de productores agrarios: por un lado ricos terratenientes que consideran privados los agros públicos, pequeños trabajadores por el otro, y minúsculos labradores sumidos en grandes deudas por el otro. Entonces los deudores eran expropiados y la tierra servía para otra triquiñuela de ese estilo, y los endeudados terminaban por alquilar parcelas a los ricos terratenientes o a trabajar para ellos sus terruños.
Aún así los ricos terratenientes en los primeros decenios de la república y algunos años más, los mismos beneficiados de las tierras cultivaban con sus propias manos. Esto explica lo primario del sistema agrícola y de esclavismo. Era más un sistema clientelista que esclavista. Pero no faltará mucho para que esto cambie.
Al trabajo sucedía el descanso, ocurría cada ocho días. Las actividades cesaban y se disfrutaba del nonae, permitiendo al campesino hacer las compras en la ciudad y otros asuntos. Las fiestas cumplían un rol fundamental también, la más importante si se quiere era la Paganalia (de pagus), donde adornaban los animales de trabajo y se sacrificaban otros en honor a dioses paganos que ya contaré de que se trata.
Pero claro está que si bien la agricultura fue la base de la sociedad romana, no por eso debemos excluir a sectores como el artesanado. Se los dividió en la época de los reyes según oficios y más cerca de los años que estudiamos según colegios. Pero su impronta la podemos ver en cada una de las construcciones llevadas a cabo hasta nuestros días: en los templos, adornos, cloaca máxima, pinturas y tumbas. Posiblemente los artesanos más especializados fueran o etruscos o griegos, pero la idea que tiene que quedar clara es que existía esta actividad y que se iría perfeccionando con e paso de los decenios. Pero hubo un momento en que las producciones pictóricas y constructivas cesaron, y fue con el paso de la monarquía a la república. ¿Por qué? Seguramente se explique por lo que ya sabemos. Hilemos un poco, los monarcas, los últimos tres habían sido etruscos. Habíamos dicho que este pueblo tenía un gran desarrollo de producciones artesanales y muy calificadas. Ni bien entramos en tiempos de la república los encargues y las producciones artesanales disminuyeron considerablemente. Entonces con qué tiene que ver. Con la ruptura con el pueblo productor. La república sería mucho más modesta y austera. Austeridad que sería motivada por los períodos de guerras que tendrían a los artesanos e incluso a algunos esclavos pendientes de la fabricación de armas antes que de artes. El artesanado romano dependía básicamente de sí mismo: sus producciones eran vendidas por sí mismo, hecho que no cambió hasta que el comercio interno comenzó a tomar importancia.
En los primeros tiempos de Roma (como en muchas otras urbes y pueblos laciales) el comercio se daba en los nundinae y suponía el intercambio de artesanías (vajilla, utensilios) por elementos de la tierra. Esta forma evolucionó raudamente alcanzando la interacción entre esos comercios locales haciéndose común el intercambio entre localidades distintas. Se daba en los centros religiosos por lo cual suponía también un intercambio de cultura recíproca. En roma alcanzó también la vía marítima a un nivel muy primario, pero se vio truncado su desarrollo por las guerras contra la poderosa Etruria. Otro tratado del sigo IV con Cartago dejó a Roma alejada de las costas de África, España y otras tantas pero no por malas negociaciones, sino por desinterés en la actividad. Incluso tengamos en cuenta esto: los romanos capturan Ancio ¿recuerdan? En esta arremetida capturaron las naves en el puerto de la ciudad. ¿Suponen ustedes que hicieron uso de ellas? ¿Suponen que copiaron los planos y pensaron en desarrollar el comercio de ultramar? No, ¡las quemaron y con los mascarones de proa adornaron el foro romano! Sin ponernos en posición de fatalismos, hay que entender que parece impropia de una civilización la falta de raciocinio y decisión al desarrollo del comercio, base de las grandes potencias mundiales hoy y hace miles de años. Pero los dioses tenían para la ciudad de la loba otro destino más próspero e interesante.
Incluso el desarrollo de la moneda fue tardío. En el caso de nuestra ciudad ocurría en tiempos de poco desarrollo que se usara para el intercambio el valor de los bueyes y las ovejas: 1 buey = 10 ovejas. Luego se implementó el peso en bronces, y cerca de mediados del siglo IV se usó el as, primera moneda de uso corriente que equivalía a 1 libra de bronce. Teníamos también así los semis (1/2 libra), los uncia (1/4 de libra), etc. Luego sufrió devaluaciones.
La moneda de plata propiamente dicha fue acuñada luego del 268 y fue por necesidades comerciales con la Italia meridional. Ellas eran el denarius (10 ases) y el sestertius (2 ½ ases). Para la de oro deberemos esperar aún unos cuantos años más. Del término denarius derivará la palabra dinero, sinónimo de moneda.
En una página encontré algo muy interesante que diría Aristóteles en referencia al uso de la moneda. Constituye un importante factor de civilización. Así lo entendió al decir que “la moneda ayudaba al desarrollo del comercio, al tiempo que era un instrumento de justicia y un correctivo de los desequilibrios que surgían en la comunidad social”. Interesante ¿no? Saquen sus conclusiones, así estaba Roma a mediados del siglo IV a. C.
Mariano Nahuel Bennasar
maritobrc@hotmail.com
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